CON gran expectación nacional el pasado domingo 20 de mayo se llevó a cabo en Tijuana, Baja California, el segundo debate entre los candidatos presidenciales, ya sin Margarita Zavala. Para este se había anunciado como primicia la intervención del público asistente con preguntas directas a los candidatos de temas que atañen sobre todo a los fronterizos, tales como comercio exterior, migración y seguridad binacional.
Aun cuando no fue lo esperado lo que presenciamos con el nuevo formato, sí podemos afirmar que ha habido avances pues a pesar de que se debe mejorar no tiene parangón alguno con los monólogos que tuvimos que soportar en los mal llamados debates anteriores, en los que el acartonamiento, la falta de réplicas y de contrarréplicas era el denominador común.









