CUENTA la leyenda urbana que a principios del siglo XX en un puesto del mercado de La Merced –uno de los más importantes de la Ciudad de México–, vendían unos tés de naranja o de canela, con alcohol, por diez centavos.
Era tan popular la vendimia de ese puesto, que pronto La Merced se llenó de varios puestesitos ambulantes que daban el té, con las mismas características, a 9 centavos.









