CON tan solo veintidós años, estremeció los oídos y corazones de todos con su presentación en el Festival Mundial de la Canción Latina en 1970. Parecía que a partir de ese momento nada malo podría ocurrirle a su carrera musical, pero conservar ese trono le costaría más de lo que hubiera deseado.
José Rómuldo Sosa Ortiz tuvo la suerte de vivir rodeado de un ambiente musical de primera talla: fue hijo del tenor José Sosa Esquivel y de la concertista de piano Margarita Ortiz Pensado. Desde joven sintió afinidad por la música popular, a pesar de que en su casa existía la rígida regla de no hacer sonar algún tipo de música que no fuera del agrado de su padre.