ABRIL de 1916 vio nacer a un equipo que durante años fue respaldado por la clase trabajadora de las cercanías de la calle Sinaloa, en la colonia Roma Sur de Ciudad de México. De hecho, el nombre de dicha vía fue el primero adoptado por la escuadra para evitarse el “quebradero de coco” que implicaba que todos se pusieran de acuerdo.
Sin embargo, ese Sinaloa duraría poco. Los muchachos cambiaron el nombre a Lusitania, el barco francés de la Primera Guerra Mundial, y después a U-53, como un submarino de la misma guerra, hasta que en 1920 lo bautizaron con el icónico mote con el que hasta hoy lo conocemos: Atlante, inspirado ahora no por una nave, sino por el mismo océano.








