A estas alturas hablar de “el gran problema” de nuestro país, levanta muchas sospechas. Se corre el riesgo de simplificar las cosas al absurdo. Todos lo sabemos y lo sentimos, lo vemos y lo vivimos, los problemas son varios, complejos y no se pueden resolver con una fórmula definitiva, ni con la buena voluntad de algunos. Desde hace algunos años los mexicanos bailamos al ritmo de varios problemas que encuentran salida. Desde temas de orden social como la desintegración de las comunidades, la falta de empatía y de solidaridad entre los grupos, las descalificaciones y las agresiones de unos hacia otros, como también aquellos problemas de orden económico, como la recesión, la cual aunque no es oficial, se percibe en los bolsillos, en los comercios, en las calles. Por supuesto, están todos los problemas de orden político y jurídico angustiantes, como la violencia en las calles, cada vez más cruel, recurrente y menos controlada.
Articulista Huésped
HACIA UNA ECONOMÍA SIN POLÍTICA ECONÓMICA.
RECIENTEMENTE el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dio a conocer en su habitual conferencia mañanera el libro que había anunciado hace unos meses, “Hacia una economía moral”, texto que concluye presagiando lo que se esperaba: que el siguiente paso será convocar a diversas personalidades cercanas a Morena para elaborar una Constitución moral.
El francés es un idioma hermoso.
LOS juicios lingüísticos sobre la belleza de una lengua están determinados, en gran medida, por el contexto. Las lenguas cambian como cambian las modas, y los idiomas que hoy se consideran bellos pueden después no parecerlo. Lenguas toscas, brutas y bárbaras a la vista de los romanos, como el anglosajón, hoy al ser habladas por países poderosos son admiradas y consideradas bellas.
No cabe duda: “todo es según el color del cristal con que se mira”, porque a un tailandés, ¿qué le gustaría más, el coreano o el guaraní?
El alemán es el idioma más bello que la literatura ha producido. Francia, en cambio, tiene una notable literatura, pese a que el idioma es más bien feo.
FACEBOOK Y LA DEMOCRACIA.
ESTADOS Unidos está ya a menos de 100 días del caucus de Iowa, el arranque formal de las primarias y del proceso electoral presidencial. Y más allá del encarnizado y polarizado debate sobre el proceso de juicio de destitución contra el presidente, el saldo de su gestión o el proceso de nominación del Partido Demócrata, hay un tema que ha estado sobrevolando la contienda electoral durante meses y que es fundamental para el futuro político de EU y otras naciones.
DESAPARICION DE PERSONAS Y EL MEXICO DEL FUTURO.
EN mis tres años y medio en México, hubo muchos temas que me marcaron por el resto de mi vida. La resiliencia de las y los sobrevivientes de tortura, la valentía de comunidades de indígenas que defienden sus tierras, la entereza de las mujeres que exigen un alto a la violencia… Pero lo que me marcó de un modo aún más permanente es el dolor de las familias de las personas desaparecidas (casi siempre lideradas por mujeres), su recia perseverancia (casi siempre de las mujeres), el amor que les impulsa a seguir buscando a sus seres queridos, sea en vida o en otra circunstancia, en las calles, separos, cuarteles, morgues o fosas clandestinas.
EL PAIS QUE TENEMOS.
Duele profundamente ver la clase de país en que nos hemos convertido, en el que ante una tragedia aflora primero la mezquindad, la liviandad, la politiquería y la frivolidad. Un país sin ciudadanos responsables, sin imperio de la ley, sin Estado de Derecho…
NO sé, queridos lectores, qué clase de persona puede asesinar a mujeres y niños indefensos. Acribillarlos a mansalva, dejar a un bebé de meses por muerto después de haber matado a su madre; dejar que el vehículo en que viajaban se calcine sin saber, o importarles, si alguien adentro estaba aun con vida.
Las ideas no se encierran.
HACE algunos años tuve la oportunidad de presenciar una conferencia del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que en aquel momento hablaba sobre la disminución de la pobreza; y compartió algunas estrategias que había implementado en su país con éxito.
Lula da Silva manejó la conferencia con gran elocuencia y seguridad, y puedo asegurarles que me convenció, y tomé nota de muchas de sus experiencias… su vida cambió quince años después.
La Cuatroté y el Consenso de Washington.
Durante el tiempo que lleva este gobierno en el poder, ha habido una serie de políticas económicas que podrían pensarse como anti-neoliberales. El ejemplo más citado es el incremento al salario mínimo que se dio en 2019 y que se dará de nueva cuenta en 2020.
AUNQUE el término “neoliberalismo” tiene varias acepciones, un sinónimo en los países desarrollados sería “fundamentalismo de mercado”. Esta ideología era compartida, por ejemplo, por los gobiernos de Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido durante los ochenta.
En Seguridad Pública: Incompetencia y abdicación.
LA Encuesta de Victimización y Seguridad del INEGI, mide la opinión que se tiene de la seguridad en el país. Siendo una medición rigurosa para alimentar y actualizar diagnósticos, debió servir a las autoridades y expertos de la materia para utilizarla en beneficio de la ciudadanía. Lejos de ello, ha sido ignorada.
El gobierno carece de programas, proyectos y lo que es peor, compromiso y convicción de utilizar los recursos legales y constitucionales a su alcance para controlar el nuevo auge de la delincuencia, la responsable de asaltos, homicidios, secuestros, extorsiones y a la que ahora se suma la manifestación violenta y la resistencia de grupos anarquistas, el comercio informal, huachicoleros e invasores de predios, todas ellas expresiones de una delincuencia “social” que desafía espacios públicos y privados, crece e impone a los ciudadanos la violencia.
Traicionar el Oficio.
AL presidente Andrés Manuel López Obrador no le gusta la prensa que no lo sigue o que no lo apoya. Le incomoda que lo critiquen y desde que fue candidato y ahora como presidente los medios de comunicación que no están de su lado lo mortifican al grado de denostarlos.
Los ataques a la prensa han sido una constante en la historia política de López Obrador. Sin hacer una distinción, con el mismo rasero califica y denigra a todos los medios y los reporteros, acusándolos de corrupción o de mentir por el simple hecho de que no están de acuerdo con sus acciones o con su proyecto político. En este último caso es que ha desacreditado a “Proceso”.









