SALVO error u omisión, exactamente dentro de 103 días contado el de hoy Enrique Peña Nieto entregará la banda presidencial a Andrés Manuel López Obrador. (Esto es un decir porque cada presidente nuevo manda confeccionar su propia banda). O sea que a partir de este jueves empezará la cuenta regresiva de los últimos 100 días del mandato del mexiquense, cuyo denominador común ha sido la más espesa corrupción que permeó en todos los niveles de la estructura gubernativa y derrumbó –tal vez para siempre–, al PRI. Ha sido un sexenio que quiso ser reformador, pero se ahogó en el mar de las ambicione$, la codicia y el manirrotismo presidencial, con una selecta camarilla de beneficiarios del saqueo al erario quienes integraron una cofradía de ladrones y extorsionadores que tuvo a la Casa Blanca y la constructora Obredecht como sus figuras más emblemáticas. Personajes señeros de una y otra estafa fueron el contratista favorito del peñanietismo, el reynosense Juan Armando Hinojosa Cantú y el ex director general de Petróleos Mexicanos, el impúdico Emilio Lozoya Austin… Por lo que ha expuesto López Obrador desde la campaña, y ahora ya en el carácter de Presidente Electo, la discutida Reforma Educativa y la tan traída y llevada Reforma Energética serán echadas abajo como punto de partida para la reconstrucción del país. Ha dicho el tabasqueño que su gobierno impondrá en todas sus operaciones la más sobria austeridad republicana, evitando todo gasto superfluo, todo despilfarro, con la aplicación de estrictos controles a cada desembolso que se haga en compras, pagos de servicios y todo lo que implique mantener en funcionamiento el aparato gubernamental. La métrica del ahorro que habrá en el manejo de los recursos públicos, según la ha señalado también Andrés Manuel como su prioridad de prioridades, será la notabilísima rebaja de los sueldazos de la alta burocracia que hasta ahora se ha embolsado cifras cuantiosas. No sé con apego a cuál artículo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero él ha puntualizado que conforme a la Carta Magna ningún funcionario público podrá percibir salario mayor al del Presidente de la República, que en su caso AMLO ha decidido fijarlo en $108,000 mensuales. El columnista hurgó en la Ley Fundamental y encontró sólo en el Artículo 127 la referencia directa a las percepciones de los funcionarios públicos, que aparece en los siguientes términos: “El Presidente de la República, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los diputados y senadores al Congreso de la Unión, los Representantes a la Asamblea del Distrito Federal y los demás servidores públicos recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que será determinada anual y equitativamente en los Presupuestos de Egresos de la Federación y del Distrito Federal o en los presupuestos de las entidades paraestatales, según corresponda”.
Ventaneando
No. 59
LA suerte está echada y de facto, que no de hecho, a partir de este miércoles 8 de agosto el Presidente Electo comenzó ya, con la Constancia de Mayoría en la mano, a gobernar el país. Andrés Manuel López Obrador inició tal función en cuanto recibió dicha investidura y el documento correspondiente de la magistrada presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la mexicanísima abogada del afrancesado nombre Janine Madeline Otálora Malassis. Como Presidente saliente, y descontinuado, Enrique Peña Nieto se concreta por estos días a ultimar la preparación de su sexto y final informe, del que hará entrega al Congreso el 1 de septiembre. Se dice que no romperá el protocolo del discurso post-informe, mas el suyo será un breve, brevísimo mensaje a la nación para agradecer la oportunidad de presidir el país. Y de pasadita hará un rápido repaso de sus “logros”. Lo único que estaba en duda este fin de semana era si Peña leerá el texto en el Palacio Nacional o si lo hará como el último discurso desde la todavía residencia presidencial de Los Pinos, próxima a desaparecer como tal… AMLO ya está incontenible. Solo guardaba las formas antes de tener en su poder la Constancia de, ahora sí, Presidente Legítimo –no como lo fue en 2012–, para poder echar andar la maquinaria de su tan pregonada Cuarta Transformación de México. Y, pruebas al canto, ese mismo miércoles desde su Casa de Transición el tabasqueño citó para reunirse con ellos el viernes en un salón de eventos de la Ciudad de México a los que serán sus 32 delegados estatales y 264 regionales, junto con quien los coordinará, el doctor en economía Gabriel García Moreno. En opinión del designado por López Obrador como delegado para Tamaulipas, licenciado en Administración –Bussiness Administration por la Saint Mary’s University de San Antonio, Texas–, el reynosene José Ramón Gómez Leal, se trató de un excelente primer ejercicio de coordinación nacional. De hecho, el nuevo Presidente los llamó para leerles la cartilla e impartirles las primeras instrucciones para el fiel desempeño de sus inéditas funciones: Mantendrán una relación “lo más tersa posible” con los gobiernos estatales, sin invadir atribuciones ni facultades tanto de los Estados como tampoco de los municipios, de manera que su tarea consistirá intrínsecamente en bajar sin intermediarios los recur$o$ federales destinados a los Programas Integrales de Desarrollo de las 32 entidades. Y los gobernadores manejarán sus recursos de acuerdo con la Ley de Coordinación Fiscal en vigor…
No. 58
SIGUE irrefrenable Andrés Manuel López Obrador en su intensa suma de voluntades. Por si alguien dudaba de la capacidad que tiene para conseguir más y más adherentes a su Plan de Gobierno 2018-2024, ayer agregó a la lista a todos los ingenieros de México… incluido Carlos Slim Helú. De este dijo, en un desayuno con la crema y nata de la ingeniería en el país, que es “uno de los mexicanos más exitosos del mundo” –el 7º más rico del orbe, según la revista “Forbes”–, y lo reconoció como “un ejemplo para México”. Fue el encuentro de ambos personajes el pasaje más relevante del convivio que ofrecieron al todavía Candidato Presidencial Electo los tres organismos cúpula de la tecnocracia nacional: La Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, la Academia de Ingeniería de México y el Colegio de Ingenieros Civiles de México, presididos respectivamente por Salvador Landeros Ayala, José Francisco Albarrán Núñez y José Ascención Medina Nieves. Con el Palacio de Minería como escenario del tempranero suceso, AMLO fue el invitado central, acompañado de tres de los que serán sus principales colaboradores: Los virtuales secretarios de Energía, Rocío Nahle García; de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Spriú; y el de Agricultura, Héctor Manuel Villalobos Arámbula. Todos ellos y un millar de ingenieros más fueron testigos de la manera harto cordial como el inge Slim Helú se levantó del presídium a corresponder a la cálida salutación que le hizo Andrés Manuel desde el pódium, saludo al que éste correspondió dándole dos palmadas en la espalda que generaron un estallido de aplausos. Es que, con tales actitudes, tanto el futuro Presidente como el dueño del ‘Grupo Carso’ echaron por tierra la versión circulada dentro y fuera de la República, de que quedaron fuertemente enemistados por las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, de las que Slim es uno de los contratistas principales y que López Obrador pretende cancelar cuando llegue al poder. “No fue un saludo de reconciliación”, negaría después, entrevistado por reporteros, el ingeniero Jiménez Spriú, “porque entre ellos nunca ha habido un problema. Han tenido una relación correcta y muy válida. Como lo dijo Andrés Manuel, cada quien tiene su campo de acción”. Tal declaración y las laudatorias de otros personeros del sector privado, como Germán Larrea Mota Velasco, dueño de ‘Grupo México’, pusieron el acento en la excelente impresión nacional que proyectaron con su trato el magnate mexicano y el político tabasqueño, quien expuso a los ingenieros lo que se propone realizar desde Palacio Nacional… Éste viajó hoy mismo a Ciudad Juárez, para iniciar mañana los anunciados ‘Foros para la Pacificación del País’. Van a durar de este 7 de agosto hasta el 24 de octubre –por concluir en la CDMX–, con la participación de expertos en una extensa variedad de materias. Se tiene prevista la asistencia en el evento inaugural de mañana del gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado.
No. 57
CON burocrática parsimonia las autoridades electorales llevan adelante el pachorrudo proceso que conducirá a la calificación de la elección presidencial, para declarar Presidente Electo a Andrés Manuel López Obrador y entregarle la Constancia de Mayoría. El procedimiento se encuentra ahora en la difícil etapa de la dilatada fi$calización de gastos de campaña, de los casi 18,000 candidatos que participaron en los comicios del 1 de julio. Además, se deberán desahogar múltiples impugnaciones y hacerse verificaciones de votaciones dudosas de diputados y ayuntamientos, según los recuentos del Instituto Nacional Electoral. Pero, al margen de lo anterior y pese a la contundencia de la votación que acumuló el tabasqueño en las elecciones más grandes y concurridas de la historia de México, todo hace suponer que el IFE y el TEPJF llevarán socarronamente hasta el extremo esta parte final del extendido Proceso Electoral 2018, y declararán Presidente a AMLO hasta el último día del plazo constitucional que tienen para hacerlo, o sea el jueves 6 de septiembre. Por la falta de dicha declaratoria y de tal documento, López Obrador no cuenta con la legitimidad jurídica que le permita participar en eventos públicos ni hacer giras –Enrique Peña Nieto, por ejemplo, visitó países de Sudamérica al mes siguiente de la elección–, como sí lo hicieron tempranamente sus antecesores. Mas su situación, “anómala y caprichosa” para muchos de sus seguidores, no le impide a El Peje tomar –entre tanto–, todos los preparativos inherentes a la planeación de su gobierno en ciernes conforme a sus propuestas y los compromisos que contrajo en la campaña. Y en esta fase inicial de la organización gubernamental ya se ve que el petrolero será, a no dudar, el renglón estratégico-productivo con el más alto grado de dificultad para encarrilarlo que encarará la próxima administración federal, habida cuenta de que una de las promesas centrales de la campaña de Andrés Manuel fue echar abajo la Reforma Energética. Esto por tres razones que visualizo: Porque la exploración y producción del “oro negro”, expropiado en 1938, se encuentra en el más bajo nivel de su historia de 80 años; porque el sector refinador se halla en ruinas, debido al criminal y antipatriótico abandono en que hundieron su conservación y elemental mantenimiento al menos seis regímenes del PRI y los dos del PAN; y porque el Presidente AMLO va a batallar mucho para poder rescatar –si es que lo logra–, la otrora primera industria nacional de las manos de las mismas compañías gringas, holandesas e inglesas que la detentaban en las tres primeras décadas del siglo XX, y a las que sin pudor ni recato alguno la han entregado los apátridas que encabezan Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto…
No. 56
LAS dudas de muchos, incluso de bastante gente que esperanzada votó por él, son fundadas y razonables: ¿Podrá financiar Andrés Manuel López Obrador el alto gasto corriente que generará su gobierno –incluidos doble pensión a los 7 millones de adultos mayores y becas para los 2.6 millones de ‘ninis’–, con los magros ingre$o$ que se anticipa tendrá a la baja el Presupuesto 2019, sin tener que recurrir al endeudamiento público, como él pregonó en la larga campaña que lo evitará? Y, ¿podrá ‘administrar la pobreza’ –no la riqueza–, de los 55 millones de mexicanos que carecen de todo porque están en la miseria, y él les prometió sacarlos de ese estado aplicando la divisa de “Primero los pobres”? Esas y muchas otras dudas y sospechas de limitaciones e insuficiencias que en el arranque enfrentará la próxima administración federal, asaltan a los mexicanos pensantes que, conscientes de la realidad mexicana, analizan con preocupación y escepticismo las promesas y los propósitos de AMLO –a punto de ser declarado Presidente Electo–, frente a las posibilidades ciertas y actuales del aparato gubernativo. Él, Andrés Manuel, no se cansa de subrayar y lo repite hasta la saciedad que su plan de austeridad republicana y el proyecto de economías que se propone aplicar en todos los niveles del gobierno, le permitirán a corto y mediano plazo subvenir la totalidad de gastos prioritarios, al igual que cada uno de los capítulos y desembolsos que implicará cumplir sus promesas y compromisos de campaña. Bastará –lo gritó en su extenso recorrido por el país–, con cerrar la llave a los super-sueldos, canonjías, prebendas y grandes despilfarros de la alta burocracia, lo mismo que a los cochupos, moches y contratos leoninos de la cofradía de asociados a la ‘mafia del poder’, que hasta hoy se van por el caño de la más abyecta corrupción, para que –según él–, el régimen disponga de recursos suficientes que le permitirán financiar nuestro desarrollo y el anhelado reinicio del crecimiento más allá del estático 2% de los últimos treinta años. Ojalá no fallen los cruciales cálculos económicos. Tanto los del bienintencionado López Obrador como de sus expertos y asesores, porque son hartas las voces de conocedores serios y objetivos que se han elevado –que se están alzando cada día–, para advertir que los numeritos del ‘Proyecto de Nación 2018-2024’ no checan con la realidad mexicana de bastante pobreza, mucha miseria y exorbitante e incontenible corrupción. Esperemos que con sus acciones y medidas correctivas de esa terca realidad logre el tabasqueño taparles la boca a tantos pesimistas presagiadores de infortunio y nos devuelva el optimismo a todos los que, convencidos de la bondad de su ideario y creyentes en su ‘honestidad valiente’, deseamos se dé en el sexenio venidero el cambio radical que le urge a México para salir de una vez por todas de la marginación y el atraso. Ojalá esto ocurra, pues si AMLO y sus planes fallan –como lo desean, también, tantos y tantos enemigos que se ha granjeado en dieciocho años de bregar por la Presidencia–, sobrevendría la gran debacle para el país y su futuro sería impredecible, un enigma insondable…..
No. 55
HUBO una pequeña confusión sobre una charla privada, pero el papa Francisco sí va a participar a distancia en los ‘Foros para la Pacificación de México’, a los que convocará Andrés Manuel López Obrador ya como Presidente Electo. A través de su vocero Greg Burke, El Vaticano negó ayer que el pontífice vaya a tener alguna intervención en tales debates. Sin embargo, la que será coordinadora de Conciliación y Pacificación en el equipo del tabasqueño, Loretta Ortiz Ahlf, se apresuró a aclarar que fue en una conversación sin testigos, en la sede papal, en la que Francisco aceptó la invitación que le formuló Carlos Cruz, miembro del ‘staff’ lopezobradorista, para tomar parte en videoconferencias por Skype desde Roma, y a través de dos enviados personales, en las discusiones que se harán del 7 de agosto al 24 de octubre. Ortíz Ahlf admitió que “fue un error” decir que el jefe de la Iglesia católica tendría participación directa en los foros. Y al corregir la versión indicó que los dos representantes papales ya entraron en contacto con la organización de la consulta que se hará en pos de pacificar al país e inclusive anunciaron que ellos pagarán todos sus gastos del viaje y la estancia. “Esto ya está en plena marcha”, puntualizó Loretta….. LA nota fuerte del día de López Obrador –por ahora, y seguro durante muchos meses más, su información satura todos los medios noticiosos–, es lo que él va a ganar como presidente. Él lo dijo: $108,000 al mes, que equivaldrá al 40% de lo que percibe Enrique Peña Nieto cada treinta días; o sea $270,000. “Fue una de mis promesas más sentidas de mi campaña, que iba a rebajarme el sueldo a más de la mitad, para predicar con el ejemplo mi plan de austeridad”, matizó El Peje –¿hasta cuándo se podrá motejarlo así en público?–, antes de dar a conocer sus 50 principales acciones para combatir la corrupción. He aquí las diez más importantes, con las que el futuro mandatario nacional se propone “romper el molde de cómo se hacía la política tradicional”, para reposicionar la austeridad republicana del juarismo: –Reformas al Artículo 108 de la Constitución, para que el presidente pueda ser juzgado por delitos electorales y por corrupción. –Suspensión de fueros y privilegios para funcionarios públicos. –Se considerarán delitos graves el robo de combustibles y el fraude electoral, sin derecho a fianza. –Será creada la Fiscalía General con plena y absoluta autonomía, a cargo de una persona probadamente honrada y honesta. –Todo funcionario público hará su declaración patrimonial en forma pública y transparente. –No habrá bonos ni garantías extras para los funcionarios, solamente su salario integral. –Serán rebajados a la mitad los sueldos de los altos funcionarios, sobre todo de los que ganen más de $1 millón al año. –Habrá la total cancelación de las pensiones de los ex presidentes de la República y de las canonjías que hasta el final de este régimen les son otorgadas. –Todos los trabajadores de confianza del gobierno federal van a laborar ocho horas, de lunes a sábado. –La totalidad de las compras del gobierno se realizarán mediante convocatorias de licitaciones, con observación ciudadana. Y el señor López Obrador no se cansa de repetir que tales medidas y cientos más de ellas, correctivas del reverendo mugrero en que se ha convertido el aparato gubernamental en México, van aplicarse al 100% desde el 1 de diciembre de 2018; y no habrá marcha atrás. Ojalá…..
No. 54
GABINETE de lujo, de ocho hombres y ocho mujeres muchas-piezas, es el que se dispone tener Andrés Manuel López Obrador en el arranque de su gobierno. Entre los dieciséis dan un promedio global de edad de 57 años, menor al que conjugan los miembros del actual equipo del presidente Enrique Peña Nieto, que es de 59 años. Más adelante, en este mismo párrafo, se detallan nombres, apellidos, edades y preparación de cada uno de los futuros secretarios de Estado, para mostrar a usted los perfiles del grupo investigados por Ventaneando… Hay que precisar, primero, que ayer domingo el Instituto Nacional Electoral terminó el recuento de la votación presidencial con la revisión de 117,634 actas, que representaron el 75% de los paquetes recibidos de los 300 Consejos Electorales. Y fue confirmado y reconocido el triunfo de AMLO y su coalición ‘Juntos Haremos Historia’, de los partidos Morena-PT-PES, con 30 millones 113,483 sufragios, equivalentes al 53.19% de los votos que los ciudadanos de México emitieron el 1 de julio. Estos cruzaron en total 56 millones 508,266 boletas, lo que significó la participación del 63.42% de los 89.1 millones inscritos en la Lista Nominal del Padrón Electoral. Con tales cifras –según el INE–, fue establecido un récord histórico. El segundo lugar de la votación se le refrendó a Ricardo Anaya Cortés, candidato de la coalición ‘Por México al Frente’, del trío partidista PAN-PRD-MC, quien obtuvo 12 millones 610,120 votos traducidos en el 22.2% del resultado de la elección. Y como tercer ocupante de la escala quedó José Antonio Meade Kuribreña, abanderado de la coalición ‘Todos por México’, de PRI-Pvem-Panal, por quien sufragaron 9 millones 289,853 ciudadanos. En la información de prensa disponible al respecto, extrañamente el Instituto no dio a saber el monto final de los votos conseguidos por el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, quien ya se regresó a gobernar Nuevo León…
No. 53
SÍ, sí hizo historia Andrés Manuel López Obrador… y ¡por fin! será Presidente Constitucional y Legítimo de México en el período 2018-2024. El sábado 1 de diciembre, cuando asuma el cargo, va a convertirse en el 69º Hombre en el Poder desde que el general Guadalupe Victoria tomó posesión como el 1er. Presidente del México Independiente, el 10 de octubre de 1824. De eso hace ciento noventa y cuatro años, en cuyo transcurso ha habido 114 ejercicios presidenciales de muy variada duración, siendo los últimos catorce sexenios ininterrumpidos… Esta vez con él no fallaron las encuestas, y hasta las rebasó la realidad: AMLO arrasó en las urnas con el 53.36% de la intención de voto, según el conteo del Instituto Nacional Electoral efectuado hasta las 2:00 de la tarde de hoy. O sea que el candidato de Morena y la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ obtuvo cinco puntos o más de lo que a lo largo de la campaña y hasta en la parte culminante le otorgaban en promedio –48.2%– la mayoría de las encuestadoras. Lejanos han quedado en el conteo de la votación sus dos más cercanos perseguidores: Con 22.53% el abanderado del PAN en la coalición ‘Por México al Frente’, Ricardo Anaya Cortés –¡30.71 puntos debajo de El Peje!–; y con 16.07% el candidato del PRI que no es priísta pero lo fue de la coalición ‘Todos por México’, José Antonio Meade Kuribreña, quien quedó ¡37.17% debajo del tabasqueño! Y lejísimos del puntero se ubicó con su 5.24% de sufragios el polémico aspirante independiente Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, El Bronco, nada menos que a la distancia de ¡48.0%!… Este miércoles el presidente del INE, Lorenzo Córdoba Vianello –anoche, a las 11:00, salió a anunciar por todos los medios la tendencia triunfal de López Obrador–, dará a conocer conforme al precepto legal los resultados finales de la contienda presidencial. Pero será mañana martes cuando a las 11:00 horas reciba en Palacio Nacional a su electo sucesor el presidente Enrique Peña Nieto, según lo reveló el propio AMLO en el primer mensaje a la nación que leyó desde el “Hotel Hilton” capitalino, para acordar y coordinar juntos la transición, indicó. También el domingo en red nacional y enseguida de Córdoba, el jefe del Poder Ejecutivo dio un mensaje de tres minutos para declarar triunfador a Andrés Manuel, felicitarlo, ofrecerle su apoyo y le propuso que “por encima de nuestras diferencias nos unamos… porque unidos, todo es posible”, subrayó el primer mandatario. A la media noche El Peje improvisó ante una abigarrada multitud un segundo y último discurso desde el Zócalo. En este abordó temas que no fueron tocados en su primera disertación, pero en sus dos intervenciones dio a saber particularidades de la clase de gobierno que se propone realizar. Y volvió a mencionar a algunos de los que serán sus colaboradores, con funciones específicas: Carlos Ursúa en el manejo de las finanzas, Alfonso Romo de coordinador de la Oficina de la Presidencia; para los asuntos internacionales Héctor Vasconcelos con Marcelo Ebrard Cazaubón, para las cuestiones políticas Olga Sánchez Cordero y Tatiana Clouthier, mientras que la relación con los medios de comunicación se hallará a cargo de su “fiel escudero de siempre” –así lo llamó–, César Yáñez… El primero de los adversarios de AMLO en reconocer su triunfo fue el chilango Meade.
No. 51
DENTRO de dos semanas –trece días, para ser exactos–, concluirán, ¡por fin!, los 90 días de las campañas electorales. Y se acabarán igualmente los ¡330 mil spots! que diariamente, por todos los medios de comunicación, nos agobian con la publicidad electoral. Llegarán así a su término los tres períodos en que se desarrollaron las etapas del Proceso Electoral 2018 –la nominación de candidatos, las pre-campañas y las campañas–, iniciado por el Instituto Nacional Electoral el 8 de septiembre de 2017. Y todo esto desembocará en los comicios generales a celebrarse el domingo 1 de julio en todo el territorio nacional, para elegir al Presidente de la República por el período 2018-2024; a los 128 senadores de tal sexenio, los 500 diputados federales del trienio siguiente. Y con ellos a 9 gobernadores, al igual que a cerca de un millar de presidentes municipales, con sus síndicos y regidores. Total, más de 3,400 funcionarios públicos de elección popular entre propietarios y suplentes e incluidos los legisladores plurinominales, que no hacen campañas pero que cuentan, cuestan y cobran tanto como los que sí las hacen… Por supuesto que la mayor atención del electorado se centra en los candidatos a Presidente. Y, hasta ayer, seguía siendo el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’, el inamovible puntero de la puja. Máxime que la Confederación Patronal de la República Mexicana –la poderosa Coparmex–, donde militan los empresarios a los que el propio AMLO calificó de “rapaces” y con otros sonoros epítetos, presentó la semana anterior su Encuesta Electoral 2018 diagnosticándole un claro triunfo en las urnas al polémico abanderado del partido Morena. En la muestra, atribuida su elaboración a las empresas de investigación ‘Ipsos’ y ‘Berumen’ con la colaboración de la fundación “Este País”, el organismo le asignó a Andrés Manuel ni más ni menos que el 41.7% de la intención de voto, suficientes para arrasar en las urnas. Esto, porque al más cercano perseguidor del ex regente del ex DF, el nominado por la coalición ‘Por México al Frente’, Ricardo Anaya Cortés, lo situó en la escala de la consulta ciudadana con el 21% –o sea superado con más de veinte puntos por aquél–; mientras que en el tercer puesto la encuesta de la Coparmex declarada recalcitrante anti-AMLO le asignó al candidato del trío de partidos que forman la coalición ‘Todos por México’, José Antonio Meade Kuribreña, un bajo 13.6% de las preferencias electorales. Y, como ha pasado en todas las mediciones del proceso, el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, se mantiene al último de la fila con apenas 2.3% de los votos. Mas este análisis auspiciado por el órgano patronal, cuyo presidente Gustavo de Hoyos recalcó que el nivel de confianza en tal ejercicio es del 95% –con una precisión de más o menos 1.1%–, advirtió que el nivel de indecisos fijado en 21.5% puede crecer y llegar hasta el 27.8%, lo que a juicio de la propia Coparmex podría llegar a ser “preocupante”.
No. 50
ESTÁ la ‘guerra sucia’ en su máxima expresión. Y ya sólo faltan veinte días exactos para la celebración de las extraordinarias elecciones con las que se marcará el nuevo rumbo de México. Pero son tres semanas en las que todavía tendremos que soportar el agobio de más de ¡6.5 millones de spots! –330 mil diarios–, por radio, televisión y las redes sociales. El cuarteto de candidatos presidenciales no han dejado de combatirse con encono, ira y hasta sin regatearse insultos. Todos los canales de información se muestran saturados con sus acusaciones, polémicas, mofas y diatribas, sin que alcancen a florecer, y menos a predominar en el turbio ambiente, las débiles propuestas pues las sofoca la tozudez de la pugna. Por ello la gente, en lo general, al ver cómo arrecia cada día la rispidez de los ataques se expresa escaldada, mohína y sin esperanza de que mejore y se eleve el nivel de la contienda. Es triste, pero lo que el electorado contempla entre ellos no es una lid política democrática por adquirir mediante el voto popular el derecho a tener la más alta representación ciudadana, sino una lucha a muerte entre cuatro individuos obsesionados y obcecados por treparse al poder, al precio que sea. Qué lamentable. Es por esta sensación de frustración e impotencia de los virtuales votantes ante la exacerbada actitud beligerante de los candidatos, que en las encuestas se refleja el notorio aumento de los índices de indecisos –más del 35% promedio en la mayoría de muestreos–, lo cual puede traducirse, ¡cuidado!, como el fantasma del abstencionismo acechando a la elección para arruinarla. El golpeteo es parejo. Mas por su condición de puntero desde que se inició la puja, Andrés Manuel López Obrador se mantiene en la posición del más vapuleado. Él, a su vez, madrea –vulgarismo mexicano ya universalizado–, con burlas y remoquetes a su más cercano perseguidor y al que todavía le lleva 20 puntos de ventaja, Ricardo Anaya Cortés. Y en tratando de ‘ayudar’ al abanderado priísta-no priísta José Antonio Meade Kuribreña para que remonte de su lejano tercer sitio al segundo que ocupa el panista, el presidente Enrique Peña Nieto no ha parado en mientes y visiblemente sigue operando furiosamente en contra de Anaya, al que ayer desde Mérida lo calificó Meade como un “vulgar ladrón”. Al final de la fila y sin visos de crecimiento continúa el gobernador con licencia de Nuevo León y candidato independiente –pero al que numerosos analistas consideran un esquirol de Los Pinos–, Jaime Rodríguez Calderón, a quien los medios informativos casi ni lo toman en cuenta. Sin embargo, el boquiflojo norteño de El Bronco no cesa en sus duras críticas a los contrincantes con señalamientos y acusaciones sin exhibir pruebas de supuestos actos de corrupción cometidos por cada uno en los cargos públicos desempeñados. En fin. Así de álgido se halla este Proceso Electoral cuando ya se aproxima a la recta final y así de escabroso es el suelo que pisan los cuatro aspirantes a relevar a Peña el 1 de diciembre…









