LAS memorias de David Alfaro Siqueiros, “Me llamaban el Coronelazo” (Grijalbo), son el resultado, principalmente, de pláticas que sostuvo el pintor con un periodista durante su último encierro en la cárcel de la Ciudad de México, en el periodo de 1960 a 1964. Fue cuando estuvo acusado de huelguista ferrocarrilero.
