
LA pregunta que bulle en muchas mentes de Estados Unidos y de todo el mundo, es: ¿Cuántos Cole Tomas Allen están allí, asechando el momento de tener cerca al republicano Donald Trump, para matarlo? Cero y van 3 intentos fallidos de cometer magnicidio en él, pero nadie puede asegurar que no habrá un cuarto, un quinto… o un enésimo atentado contra su vida, hasta conseguir eliminarlo. No, en ese país de 330 millones de habitantes, que poseen 450 millones de armas. No, en esa nación terriblemente polarizada, por el odio que ha sembrado en dos mandatos alternos el presidente número 45-47 de su historia. Desde el asalto de sus hordas del MAGA al Capitolio de Washington, el 6 de enero de 2021, Trump ha roto con todo lo establecido por la Constitución estadounidense y las leyes internacionales. Prometió mejorar la economía, diciendo que su antecesor Joe Biden la tenía en bancarrota, y está peor; con su violenta política migratoria desarticuló las fuentes de producción de bienes y servicios al reprimir, encarcelar y deportar el ICE a más de un millón y medio de trabajadores de todos los rubros. Violando el Derecho Internacional mandó asesinar a pescadores en aguas internacionales, acusándolos sin pruebas de ser narcotraficantes, para luego enviar a los marines a secuestrar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa, y trasladarlos a territorio gringo. Para esto, pretextó sin evidencias que él era el jefe de un inexistente cártel de las drogas, a efecto de enjuiciarlo en Nueva York; pero el trasfondo de esa operación fue, llanamente, apoderarse de las ricas reservas de petróleo venezolano. Además, en campaña Trump se comprometió a mantener el país en paz, pero ya lo metió en una costosa guerra sin fin contra Irán –en las siete semanas del conflicto el gasto militar ya rebasa los 250 mil millones de dólares, según analistas de The Washington Post–, lo cual tiene sumamente irritados no solo a los demócratas sino también a los propios republicanos de ambas cámaras del Congreso, al que por mandato constitucional Trump debió pedir su autorización para enfrascarse en tal problema bélico. Por esto, por su abierto desprecio a la ONU, su loco afán de apropiarse de Groenlandia, de convertir a Canadá en el Estado No. 51, de controlar el Canal de Panamá y el amago de invadir Cuba en pos de cambiar su régimen, entre muchas otras de sus declaradas ‘ocurrencias’, el ocupante de la Casa Blanca se ha convertido en una grave amenaza no solo para la tranquilidad de EU y la estabilidad hemisférica, sino en un ente del demonio que pone en alto riesgo a la paz mundial. Por ello, suman millones los estadounidenses –y muchos millones más, en todo el mundo–, que bajo el lema de ‘No Queremos Rey’ salen a las calles a manifestar su repulsión a Trump, y que de seguro le van a cobrar sus trapacerías en las urnas en las próximas elecciones legislativas de mitad del mandato, en noviembre de este año, para quitarle la mayoría republicana que detenta su gobierno en las dos cámaras del Congreso. Y los demócratas prevén que con tal mayoría no solo podrán defenestrar al pedófilo y criminal pendiente de sentencia que relevó a Biden, sino además encarcelarlo por todos los delitos cometidos y que merecen una ejemplar condena. Sí, antes de que surja otro Cole Tomas Allen y con mejor suerte lo mate…..
están haciendo gran negocio los que venden paquetes nupciales,
que incluyen boda, banquete, luna de miel y trámite de divorcio!

EN un serio brete está metida la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, al quedar al descubierto la operación subrepticia en su Estado de agentes de la CIA en una abierta violación a la soberanía nacional. Ella está citada a comparecer este martes en el Senado de la República, ‘invitada’ a presentarse en sesión especial de la Comisión de Seguridad, para que explique el porqué de la presencia de dos policías extranjeros –desde Estados Unidos se ha revelado que eran 4 los agentes de la CIA inmiscuidos–, en una acción de seguridad interna de autoridades mexicanas. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está furiosa con la gobernadora Maru –como los chihuahuenses la llaman–; lo trasluce en el tono de sus descalificaciones a lo ocurrido el sábado-domingo en la sierra Tarahumara, y los hechos le dan la razón. Fue una evidente injerencia de los norteamericanos John Dudley Black, de 44 años y Richard Leiter Johnson, de 36 –identificados por dos diarios y dos televisoras gringas como agentes de la Central Inteligency Agency–, ambos que murieron junto con dos funcionarios chihuahuenses al desbarrancarse la camioneta en que regresaban de ir a desmantelar con apoyo del Ejército Nacional un gran laboratorio productor de drogas sintéticas del cártel de Sinaloa. La cuestión es que en el caso, con la presencia del par de agentes yanquis con los rostros cubiertos en un operativo en territorio mexicano, fueron violadas tanto la Constitución como la Ley de Seguridad Nacional, según lo ha subrayado la doctora Sheinbaum desde el primer momento en que se conocieron los sucesos. Ambos ordenamientos prohíben terminantemente la intervención de elementos de gobiernos extranjeros en asuntos que competen de modo exclusivo a autoridades mexicanas, sean federales o estatales. Se sabe que Black entró al país con visa diplomática asignado a la Embajada de EU en México, en tanto Johnson ingresó con visa de turista. Con ellos murieron el coordinador de la Agencia Estatal de Investigación, dependiente de la Fiscalía General de Chihuahua, comisario Pedro Román Oseguera Cervantes, conductor del vehículo siniestrado y el oficial de la propia AEI, Manuel Genaro Méndez Montes. Y de la tupida información filtrada sobre el escabroso tema se ha establecido que fue el propio Oseguera Cervantes quien en forma muy confidencial invitó a los agentes de la CIA a intervenir en el operativo. Por lo pronto, la gobernadora Campos –los dirigentes del PAN están defendiéndola rabiosamente del encono presidencial–, designó a una fiscal al frente de una Unidad Especial de Investigación que se encargará de esclarecer este espinoso caso, en tanto ayer renunció al cargo el Fiscal General, César Jáuregui Moreno, quien dio informes muy contradictorios sobre lo ocurrido tras el desmantelamiento del laboratorio en “El Pinal”, municipio de Morelos. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores envió una nota diplomática al embajador estadounidense Ronald Johnson –casualmente, fue agente de la CIA por más de 20 años–, pidiéndole explicación sobre lo que hacía ese personal de la agencia en suelo mexicano, sin autorización del gobierno federal. Y en principio, el diplomático respondió con eufemismos sobre “los riesgos que enfrentan los funcionarios dedicados a proteger nuestras comunidades”. El asunto ha creado una fuerte tensión entre ambos países y habrá que ver en qué parará. Lo único puesto en clara evidencia es que se violó en Chihuahua la soberanía nacional con la punible injerencia gringa….. CON el de hoy ya quemamos 118 días y le quedan 247 a este año 2026. Nos separan 240 de la Navidad. El doctor Américo Villarreal Anaya lleva 1,306 días como el 222avo. Gobernador de Tamaulipas y va por 886. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo ha acumulado 575 días de presidenta y le restan exactamente 1,556 para concluir su sexenio el 30 de septiembre de 2030, en punto de las 12:00 de la noche. Donald Trump lleva 463 días como el 45º-47º presidente de los Estados Unidos, y le quedan 998 del mandato, por concluir al mediodía del 20 de enero de 2029. Punto