LA conversación pública de nuestros días avizora un proceso electoral, en 2027, polarizado y violento. Como si fuera poco, a esto se suma la presencia de actores extranjeros que intentarán influir para beneficiar a la derecha proyanqui mexicana, aunque esto se puede diluir si en noviembre Donald Trump tiene una estrepitosa derrota, como parece sucederá.
