EL 1 de octubre de 2024 llegamos todas. Hay fechas que no se miden en años sino en generaciones, y esta es una de ellas. Durante dos siglos, la historia mexicana escribió su relato del poder casi exclusivamente en masculino, y esa tarde, en la tribuna, algo del lenguaje mismo con el que pensamos la nación se transformó. No es exagerado decir que México aprendió, ese día, una nueva manera de nombrarse a sí mismo.
