DESLUMBRANTE, romántica, seductora y más cultural e histórica que nunca, así luce a los ojos del visitante la señorial ciudad de Zacatecas. En los últimos años se ha posicionado como un destino cada vez más completo para el viajero.
A sus ya conocidos museos, a los que se ha añadido la Ciudadela del Arte con el Museo Manuel M. Ponce y el Museo de Antonio Aguilar, así como los festivales que la han proyectado como capital de la cultura y el arte, se ha sumado una incomparable iluminación nocturna y un remozamiento integral de sus plazas y parques en el Centro Histórico, además de un icónico teleférico no hace mucho reinaugurado y que cuenta ahora con una mayor capacidad de abordaje.
Muy conocidos son sus Pueblos Mágicos, ya con nuevos atractivos que brindan experiencias inolvidables al fuereño. La gastronomía es otro gozo en el Estado, cada región tiene sabores únicos que están escalando a la alta cocina. No debe sorprender a nadie si en breve Zacatecas se convierte en un importante destino culinario.
El turismo de negocios, y ¡las bodas!, tampoco dejan de crecer. En ello tienen qué ver la eficiente ubicación y los elegantes atractivos de la entidad. Sin duda Zacatecas está mostrando una nueva cara al visitante, esculpida con el mismo cariño y dedicación de quienes labraron la cantera rosa de sus fachadas centenarias.








