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Ventaneando

José Luis de Anda Yancey

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El Idioma INGLÉS

08 de diciembre de 2025 por Redacción

         (TEXTO DE HACE 34 AÑOS)

DE los cerca de tres mil lenguajes que existen en la actualidad, grandes y pequeños, el inglés es el segundo, solamente detrás del chino en cuanto al número de parlantes. En efecto, el inglés tiene cerca de cuatrocientos millones de hablantes nativos, y probablemente otros tantos que lo manejan a medias, por necesidad, o lo han adoptado como segunda lengua,

Goza de más amplia distribución que cualquier otro lenguaje de la Tierra: aparece en numerosos países de todos los continentes como lengua oficial, y como semioficial en muchos otros. Más de la mitad de las publicaciones científicas de todo el mundo, libros, periódicos y revistas, se escriben completa o parcialmente en inglés. En congresos y reuniones internacionales, el inglés se usa con más frecuencia que cualquier otra lengua. Más de la mitad de los programas de radio y televisión del mundo se transmiten en inglés, y es la lengua más común tanto en transportes aéreos como marítimos.

Bandera de Estados Unidos.

Cerca del año 1100, cuando apareció el primer censo oficial de angloparlantes (el Domesday Book -Día del Juicio- de William el Conquistador) el cálculo aproximado fue de millón y medio. Por el año de 1500, había aumentado a 5 millones, contra 10 millones del alemán, 12 del francés y 8 a 9 del español y del italiano. Por 1700, el número de angloparlantes era ya de 8 millones, con 2 millones ya en suelo norteamericano.

En el año de 1900, ya de frente a nuestro siglo, el inglés había aventajado a las otras lenguas europeas, pues contaba con unos 123 millones, de los cuales sólo 33 permanecían en territorio inglés, contra 80 millones del alemán, 52 del francés, 58 del español, 54 del italiano y 85 del ruso.

Hoy, existen aproximadamente en el mundo más de 400 millones de angloparlantes, de los cuales 300 habitan en Estados Unidos; 150 germanoparlantes, 100 francófonos, 200 hispanohablantes, 70 italoparlantes y 300 del ruso. Solamente el chino, con su tremenda masa de casi 1000 millones de habitantes, lo supera.

Bandera de Canadá.

Dos factores fueron decisivos para el desarrollo del inglés: uno, el crecimiento natural de todos los países, aún cuando en distintas proporciones; el otro, la anexión de grandes áreas como la que ocupan los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, con la absorción concomitante de millones de parlantes de otras lenguas que emigraron hacia aquellos territorios, las cuales ofrecían buenas condiciones de trabajo, y cuyos descendientes crecieron en un ambiente en que dominaba el inglés. El mismo factor, aun cuando en grado menor, se presentó en el caso de otros grandes lenguajes coloniales, como el español, el portugués, el francés y el ruso. Puede decirse, por lo tanto, que el idioma inglés ha sido el gran beneficiario del colonialismo inglés y del expansionismo norteamericano.

El lenguaje inglés tuvo su inicio como anglo-sajón, la lengua de los invasores procedentes del Mar del Norte, que en el siglo V, bajo el mando de sus jefes, los míticos Hengist y Horsa, hicieron retroceder a los británicos romanizados, cuya lengua era el celta, hacia las tierras abruptas de Gales y Cornwall.

Bandera de Australia.

Racial y lingüísticamente, los recién llegados eran una mezcla de anglos, sajones y jutes (de la península de Jutlandia) que hablaban dialectos germanos, afines al holandés, al frisón y al bajo germano.

La mezcla de los dialectos del bajo germano que hablaban los anglosajones difería del moderno inglés en tal grado que no podría ser comprendido por los actuales angloparlantes, sin un curso especial previo. Así como los miembros más antiguos de la familia lingüística indoeuropea tenían un rico sistema de casos para nombres y adjetivos, terminaciones especiales para formas de verbo separadas, que hoy sonarían bien raras y no servirían a un norteamericano bailador de rap, pero que en aquella época llenaban perfectamente las necesidades de los anglosajones.

La lengua de los anglosajones, extraña a los habitantes de la isla en un principio, alcanzó cierta unificación en los tiempos del rey Alfredo, en la última parte del siglo IX. Pero ya había comenzado a recibir otras palabras provenientes de fuentes no germanas. La antipatía entre britanos y sajones era tal que muy pocas palabras célticas entraron al lenguaje sajón durante este periodo. Pero los misioneros que convirtieron a los anglosajones al cristianismo, trajeron un gran cargamento de palabras del latín y del griego, muchas de ellas de connotaciones religiosas, que se añadieron a las que los soldados habían recogido en sus contactos con los romanos cuando se encontraban en tierra firme de Europa.

Bandera de Nueva Zelanda.

La primera gran crisis del inglés se presentó con la invasión danesa, alrededor del año 870. Los daneses pertenecían al mismo grupo teutónico de los anglosajones, pero de la rama norteña o escandinava. Su lenguaje, aunque parecido, era diferente. Cuando el rey Alfredo, cansado de luchar, les ofreció la paz, garantizándoles el permiso de establecerse en áreas del noreste de Inglaterra, aceptaron, y se mezclaron con los anglosajones locales. De esta suerte, también los idiomas se entremezclaron.

La contribución escandinava a la formación del inglés es grande e importante, pero difícil de reconocer aun para los especialistas, por su afinidad con la lengua anglosajona.

La siguiente y última invasión de Inglaterra vino con la conquista normanda de 1066. Los normados eran de la misma raza de los daneses que se habían establecido ya. Bajo circunstancias muy similares, estos normados se habían establecido por una invitación -de alguna manera involuntaria- de los reyes franceses, en la provincia llamada desde entonces Normandía. Del mismo modo que los daneses ya habían asimilado la lengua autóctona, los normados adoptaron muchas palabras y costumbres francesas. Cuando su líder, Guillermo el Normando, disputó el mando de Inglaterra con Harold, último de los reyes sajones, el lenguaje que sus seguidores hablaban era un dialecto normando del francés.

Bandera de Sudáfrica.

Todavía tuvo el idioma inglés que recorrer un camino muy largo para llegar al punto en que hoy se encuentra. Hablado en algunos de los países más poderosos de la Tierra, goza actualmente del privilegio de dar nombre a los últimos adelantos de la ciencia, de las artes, de las modas, de la industria y de los espectáculos.

Por otra parte, el inglés evoluciona con la mayor rapidez, y adopta sin remilgos -como sucede con el español- los términos de otros idiomas que le son útiles, y los añade a su vocabulario sin más trámite.

Los Estados Unidos se desarrollan simultáneamente en tantos sentidos, y sus habitantes son de tan diferentes orígenes, que difícilmente haya existido un lenguaje tan endemoniadamente complicado de dominar de una manera amplia y competente, que el idioma que nos ocupa. No obstante, cualquier especialista que desee estar al tanto de los últimos conocimientos de su rama, debe conocer por lo menos las reglas fundamentales de este utilísimo idioma, que, a pesar de todo, son bastantes sencillas.

*Tomado del periódico “El Mañana”.
Reynosa, Martes 7 de Mayo de 1991.

Ventaneando, Lunes 8 de Diciembre de 2025.

FOTOS: Tomadas de Google.
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