LA discusión sobre la reforma electoral en México ha entrado nuevamente en una fase de replanteamiento. Tras el rechazo de la iniciativa presenta ante la Cámara de Diputados el pasado 11 de marzo, la presidenta anunció el envío de una nueva propuesta. Más que insistir en el mismo diseño normativo, el planteamiento se articula ahora en tres ejes distintos: establecer topes a los presupuestos de los congresos locales, reducir el número de regidores en los ayuntamientos y permitir que determinados asuntos electorales puedan someterse a consulta popular.
